Home office: los mejores consejos para no perder la productividad
reynapuentesofia • 30 de julio de 2020
La forma de trabajar ha cambiado para millones de personas, la nueva modalidad se llama “home office” y tal como decía Darwin, las especies que sobreviven no son las más fuertes ni las más inteligentes, sino aquellas que se adaptan mejor al cambio.
Todo cambió abruptamente: de oficinas altamente equipadas, pasamos a trabajar a nuestra habitación; de vestir traje sastre, a usar la ropa más cómoda. Sin duda, el coronavirus nos obligó a llevarnos trabajo a la casa.
El home office es un reto para la mayoría, pues al cambiar el ecosistema laboral, corremos el riesgo de perder productividad, entrar a una zona de confort y encontrar un sin fin de distractores.
Es toda una odisea demostrar nuestra disciplina y seguir cumpliendo con el trabajo de forma puntual, pues implica ser candil de la calle, y también de nuestras casas.
A esto mismo se han enfrentado auténticos genios, produciendo ideas, inventos y descubrimientos desde alguna habitación de sus hogares, para transformar cada rincón del mundo.
Tenemos frente a nosotros la oportunidad de volar de esa jaula a la que llamamos oficina, y crear un espacio para producir con mayor calidad y cantidad en menor tiempo.
Por primera vez en la historia, el home office es una realidad global. Sigamos los siguientes consejos para ser más productivos:
Inicia temprano
Conforme pasan los años, nuestra hora laboral tiene mayor valor, pues cada día más, es en realidad un día menos. Un factor determinante para que el home office sea productivo, es iniciar temprano con nuestros días, ganarle al sol, vivir las horas que tenemos antes de comenzar la jornada de trabajo.
Y es que
muchos cometen el error de despertar pocos minutos antes de encender el ordenador
y aparecer conectados al sistema para iniciar sus jornadas con estrés y fastidio.
Eso es esclavizante y, peor aún, nos impide administrar una agenda, disfrutar de un delicioso desayuno, de hacer ejercicio, leer las noticias y todas esas actividades que no podíamos hacer por estar estresados en el tráfico.
Eso es esclavizante y, peor aún, nos impide administrar una agenda, disfrutar de un delicioso desayuno, de hacer ejercicio, leer las noticias y todas esas actividades que no podíamos hacer por estar estresados en el tráfico.
Simula tu oficina
Es imposible trabajar con calidad en un lugar donde no estás explotando tus habilidades. Y es que cada quien tiene su forma de producir ideas y cumplir con sus tareas, siendo esto una ventaja del home office: podemos trabajar en el entorno que más nos agrada.
Simular tu oficina implica seguir con tu rutina, organizar el día y tener un espacio de trabajo.
Está comprobado que, cuando nos vestimos para triunfar, salimos a triunfar. Es decir, seguir todo el día en pijama envía un mensaje contradictorio a nuestro cerebro. Si estamos en ropa de cama, desearemos seguir en la cama; nuestra actitud será de flojera y la tendencia será a postergar actividades.
Con una lista de tareas antes de iniciar, podrás tener un control de que efectivamente estás produciendo y no te perderás en el limbo que muchos viven, porque la comodidad de sus casas les hace sentir, paradójicamente, incómodos.
Simular tu oficina implica seguir con tu rutina, organizar el día y tener un espacio de trabajo.
- Sigue tu rutina
Está comprobado que, cuando nos vestimos para triunfar, salimos a triunfar. Es decir, seguir todo el día en pijama envía un mensaje contradictorio a nuestro cerebro. Si estamos en ropa de cama, desearemos seguir en la cama; nuestra actitud será de flojera y la tendencia será a postergar actividades.
- Organiza tu día
Con una lista de tareas antes de iniciar, podrás tener un control de que efectivamente estás produciendo y no te perderás en el limbo que muchos viven, porque la comodidad de sus casas les hace sentir, paradójicamente, incómodos.
- Crea tu espacio de trabajo
Evita las distracciones
Los distractores son el principal enemigo del home office, y es que bastan tan sólo unos segundos, para que la familia, la mascota, el ruido, entre otras cosas, roben la concentración que tenemos en el trabajo.
Pues pasa muy seguido que, sin la intención de afectarnos, alguien nos hace plática, un desconocido hace ruido en la calle o abrimos redes sociales por segundos y nos perdemos por horas en la procrastinación.
Ahora bien, ya establecida nuestra regla de oro, podemos dividir nuestras actividades en: prioridades, necesidades y necedades.
Seamos realistas, se nos escapan horas de productividad en redes sociales, “mensajeando” o haciendo llamadas a las amistades, lo cual la mayoría de las veces, es una necedad, porque lo podemos hacer fuera de horario laboral.
Esta regla de hacer una cosa a la vez, nos permite valorar nuestros hábitos y priorizar aquellas actividades que benefician al órgano humano más sensible: nuestras billeteras. Recordemos que tal como dice el economista Juan Diego Gómez: “La pobreza, es el cumulo de horas mal invertidas”.
Nuestra familia debe saber que hay momentos en los que toda nuestra atención debe estar en las tareas laborales y lo más difícil, establecer esa regla a nosotros mismos.
Por ejemplo, establecer que contestarás correos lo que dure un ciclo de lavado.
Pues pasa muy seguido que, sin la intención de afectarnos, alguien nos hace plática, un desconocido hace ruido en la calle o abrimos redes sociales por segundos y nos perdemos por horas en la procrastinación.
- Cierra tu sesión en redes
Ahora bien, ya establecida nuestra regla de oro, podemos dividir nuestras actividades en: prioridades, necesidades y necedades.
Seamos realistas, se nos escapan horas de productividad en redes sociales, “mensajeando” o haciendo llamadas a las amistades, lo cual la mayoría de las veces, es una necedad, porque lo podemos hacer fuera de horario laboral.
Esta regla de hacer una cosa a la vez, nos permite valorar nuestros hábitos y priorizar aquellas actividades que benefician al órgano humano más sensible: nuestras billeteras. Recordemos que tal como dice el economista Juan Diego Gómez: “La pobreza, es el cumulo de horas mal invertidas”.
- Establece reglas con tu familia
Nuestra familia debe saber que hay momentos en los que toda nuestra atención debe estar en las tareas laborales y lo más difícil, establecer esa regla a nosotros mismos.
- Utiliza las tareas domésticas para cronometrar tus actividades
Por ejemplo, establecer que contestarás correos lo que dure un ciclo de lavado.
Sé un buen supervisor de ti mismo
Regálate la oportunidad de trabajar con libertad, y esto no quiere decir ser irresponsable, al contrario. El home office te permite tener un trabajo más flexible, siempre y cuando seas organizado, pues seamos honestos, únicamente tú sabes lo que estás haciendo, nadie más te supervisa bajo lupa.
Por lo anterior, si cuidamos con prudencia nuestras actividades podemos darnos incluso una serie de lujos, como poner tiempos de descanso , lo cual impulsa nuestra creatividad.
Desde trabajar escuchando tu playlist favorita, hasta disfrutar de un snack mientras cumples con tus deberes, ese es el lujo del home office.
Por lo anterior, si cuidamos con prudencia nuestras actividades podemos darnos incluso una serie de lujos, como poner tiempos de descanso , lo cual impulsa nuestra creatividad.
Desde trabajar escuchando tu playlist favorita, hasta disfrutar de un snack mientras cumples con tus deberes, ese es el lujo del home office.
Respeta tus horarios
Inconscientemente, la mayoría de las personas van por sus vidas buscando respeto, pero muy pocas logran ganárselo. Es momento de que aprendas a respetarte a ti mismo. Lo anterior, comienza con relación al primer consejo de este artículo: el tiempo.
Puntualidad es llegar e irse a tiempo
, establecer de forma responsable tu hora de “salida” o término de la jornada laboral es un imperativo, pues home office no significa trabajar 24/7.
Al final, lo más importante es tener agilidad para el cambio y la habilidad para gestionar nuestro tiempo. Usar herramientas digitales que agilicen nuestro trabajo o nos asistan en las tareas, también es una excelente alternativa, por lo que te invitamos a conocer las mejores herramientas para el home office.
Al final, lo más importante es tener agilidad para el cambio y la habilidad para gestionar nuestro tiempo. Usar herramientas digitales que agilicen nuestro trabajo o nos asistan en las tareas, también es una excelente alternativa, por lo que te invitamos a conocer las mejores herramientas para el home office.








